En el mes del agricultor

Desde los inicios de la nacionalidad costarricense, la agricultura siempre construyó el baluarte número uno de la economía nacional.

Agricultores cartagineses.

Por siglos, el agricultor siempre ha aportado sudor y trabajo en la tierra que lo vio nacer, no solamente para el sustento diario de su familia, sino para abastecer de granos, frutas y verduras los mercados y hogares.

¿Por qué no se le ha dado el verdadero lugar al agricultor nacional? Basado en promesas y engaños, tradicionalmente los hombres y mujeres de la tierra en este país han sido víctimas de los gobiernos de turno, porque lo prometido nunca llegó y porque el auxilio siempre llega tarde y obligado.

El sector agrícola sigue siendo el más marginado del país y su función en la sociedad está en primer lugar; una contradicción inexplicable, que solo se entiende en la Asamblea Legislativa cuando una diputada, con plena razón, ya quiere abandonar a su partido y pega el grito al cielo por falta de apoyo a los agricultores.

Cartago, tradicionalmente agrícola, también cuenta con hombres y mujeres que desde tempranas horas están en el surco de la esperanza y en la búsqueda de mejor bienestar y calidad de vida. Y la voluntad de ellos es admirable, porque quien siembre la tierra nunca deja de hacerlo.

Si en las ferias del agricultor, en los mercados municipales y supermercados, vemos y encontramos de todo, es porque detrás de una tarima, una góndola o refrigerador, está la mano de un agricultor.

En el mes de mayo, mes de los hombres y las mujeres que labran la tierra, el sincero reconocimiento a su grandiosa labor.

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