Día Mundial de la Tierra

Con cada periodo glacial las capas de hielo crecen a expensas de los océanos, el nivel del mar desciende hasta 120 m, descubre áreas amplias de tierra a lo largo de los bordes de los continentes. Entre 15 mil y 25 mil años atrás hubo un periodo donde el hielo retrocedió y expuso un puente terrestre temporal, la puerta hacia la otra parte del planeta se abrió de par en par. Bandas de nómadas cruzaron el puente temporal de Norteamérica y avanzan hacia el sur hace cerca de 10 mil años. Los cambios extremos en el clima y los niveles del mar se detuvieron e inició una era con un clima más moderado: la era actual.

Cuando los hielos se derritieron el mar se elevó a su nivel presente y los ríos arrastraron el cieno de las tierras altas para construir las grandes planicies de los deltas en donde se unieron al mar, en esas planicies fértiles aprendimos una nueva forma de vivir, como cultivar cosas para alimentarnos y más, para la mayoría de nosotros esto significó el fin de un millón de años de deambular. La forma en que los planetas se atraen, la forma en que se mueve la corteza de la Tierra, la forma en que estos afectan el clima y la evolución de la vida y de la inteligencia, todo eso se combinó para darnos los medios para convertir los fangos de los deltas en las primeras civilizaciones.

No hay nada como un periodo interglaciar, uno de esos intermedios templados durante una era de hielo, y la noticia fantástica es que debería de durar otros 50 mil años, ¡qué suerte para nuestra especie! Solo hay un problema. Parece que no podemos dejar de quemar todos los árboles sepultados de la lejana época carbonífera en forma de carbón, o los restos del plancton antiguo en forma de petróleo y de gas. Si pudiéramos detenernos, estaríamos fuera de peligro en cuanto al clima, pero en lugar de eso, lanzamos dióxido de carbono a la atmósfera a un ritmo que la Tierra no ha visto desde las grandes catástrofes climáticas del pasado, las que llevaron a las extinciones masivas, parece que simplemente no logramos romper nuestra adicción a los tipos de combustibles que traerán un clima visto por última vez por los dinosaurios, un clima que ahogará nuestras ciudades costeras y que causará caos en el medio ambiente y en nuestra capacidad para alimentarnos. Y todo esto mientras nuestro glorioso Sol nos brinda energía inmaculada y gratuita, mucho más de la que jamás necesitaríamos. ¿Por qué no podemos hacer uso del ingenio del valor de las generaciones que nos precedieron? Los dinosaurios jamás vieron venir ese asteroide. ¿Cuál es nuestra excusa?

Costa Rica, vista desde el espacio.

Costa Rica, vista desde el espacio.

Felicidades, estamos vivos. Existe un hilo ininterrumpido que se extiende a lo largo de más de tres mil millones de años que nos conecta a la primera vida que alguna vez tocó este mundo. Pensemos cuán resistentes e ingeniosos y afortunados debieron ser todos nuestros ancestros para sobrevivir lo suficiente y transmitir el mensaje de la vida a la generación siguiente, y a la siguiente y a la siguiente, durante cientos millones de veces, antes de que llegara a nosotros.

Como tantos ríos que cruzan, tantos peligros en el camino, depredadores, hambruna, enfermedades, errores de cálculo, inviernos largos, sequías, inundaciones y violencia, sin mencionar las turbulencias ocasionales que estallaban desde dentro de nuestro planeta y los rayos apocalípticos que salían de la nada. Sin importar de dónde venimos o quiénes fueron nuestros padres, descendemos de los sobrevivientes robustos de catástrofes inimaginables. Cada uno de nosotros es un corredor en la carrera de relevos más larga y más peligrosa que jamás existió, y en este momento, tenemos el bastón en las manos.

El pasado es otro planeta. Al igual que el futuro, muchos geólogos piensan que dentro de unos doscientos cincuenta millones de años las tierras del planeta volverán a unirse nuevamente. Toda la belleza que alguna vez vimos habrá desaparecido, y la tierra que conocemos tomará un lugar dentro de los mundos perdidos. El gran motor interno de las placas tectónicas es indiferente a la vida, al igual que los cambios pequeños en la órbita e inclinación de la Tierra y las colisiones ocasionales con mundos pequeños en órbitas solitarias. Estos procesos no tienen noción de lo que ha pasado a lo largo de los miles de millones de años sobre la superficie de nuestro planeta, no les importa.

Cada uno de nosotros es un ser diminuto que viaja en la corteza exterior de uno de los planetas más pequeños durante unas cuantas docenas de recorridos alrededor de la estrella local. Las cosas que viven más sobre la Tierra perduran apenas durante una millonésima de la edad de nuestro planeta. Así por supuesto, los organismos individuales no ven nada del patrón general de los continentes cambiantes, el clima, la evolución. El que entendamos al menos un poco de nuestros orígenes es uno de los triunfos más grandes desde la perspicacia y valor humanos. ¿Quiénes somos y por qué estamos aquí? Solo puede vislumbrarse al reunir algunas de las piezas de la imagen total que deben incluir eones de tiempo, millones de especies y una multitud de mundos.

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