¡Viva nuestra independencia!

El 15 de septiembre de 1821 Costa Rica se independizó del Imperio Español y se convirtió en una República libre e independiente.

Cartago Al Día.- Junto a las demás Provincias que formaban parte de la Capitanía General de Guatemala, Costa Rica se independizó de España hace 193 años, esto después de recibir el pronunciamiento de la ciudad de León, establecido en el “Acta de los Nublados”.

Dicha Acta, estipulaba la independencia del gobierno español y la continuidad de las autoridades, el Ayuntamiento de Cartago emitió el acta del 29 de octubre, declarando su independencia.

Placa conmemorativa de 1821 en Cartago.

Placa conmemorativa de 1821 en Cartago.

El 1 de diciembre, una Junta de Legados promulgó el Pacto Social Fundamental Interino o Pacto de Concordia, considerado la primera Constitución Política del país, pues estableció el derecho absoluto de la Provincia de constituir su propia forma de gobierno.

Se reconocieron en ella además, los derechos civiles de los habitantes, se proclamó la libertad de comercio y se estableció que el gobierno quedaría a cargo de una Junta Superior Gubernativa.

El 3 de marzo de 1823, se formó el primer Congreso de Costa Rica con diputados de las cuatro ciudades principales del Valle Central, situación conflictiva pues el Pacto de Concordia establecía la rotación de la capital entre estas ciudades, algo que Cartago, la capital colonial, no aceptó.

La independencia trajo consigo un enfrentamiento por el poder entre las ciudades conservadoras de Cartago y Heredia, que abogaron por unirse al Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide, y las ciudades liberales de San José y Alajuela que querían ser independientes.

Como consecuencia de lo anterior, el 5 de abril de 1823 se libró una batalla en el Alto de Ochomogo, que resultó en la victoria de los republicanos, dirigidos por Gregorio José Ramírez. Tras esta batalla, la ciudad de Cartago dejó de ser capital de Costa Rica, y San José se convirtió en la nueva capital.

Monseñor Sanabria, oriundo de Oreamuno, contribuyó en la redacción y promulgación de las Leyes Sociales de las Repúblicas, logrando la incorporación a la Constitución Política del Capítulo de las Garantías Sociales, así como el Código de Trabajo y la Universidad de Costa Rica.

Por su parte, el cartaginés Jesús Jiménez Zamora, se desempeñó como quinto Presidente de la República, fue diputado por Cartago de 1852 a 1855, gobernador de la provincia en 1856 y de nuevo diputado por la misma de 1858 a 1859.

También nacido en Oreamuno, Braulio Carrillo Colina, fue quien convirtió la ciudad de Puntarenas en el principal puerto comercial de Costa Rica en el Océano Pacífico. Se le conoce como el arquitecto del Estado nacional costarricense e introdujo el orden en la administración pública.

Sumado a los personajes, existen en la provincia también lugares que son símbolo de la historia costarricense, las Ruinas de Santiago Apóstol, la Basílica de los Ángeles, la casa del ex presidente Jesús Jiménez y las Ruinas de Ujarrás son solo algunos de ellos.

El orgullo de ser costarricense

Durante el mes de septiembre se vive con fervor la fiesta de la independencia, momento en el que emblemas de la patria recuperan su protagonismo.

Desfiles, banderas, escudos y faroles, son la constante a lo largo del mes. Sin embargo, los símbolos patrios, el folclor nacional, el patriotismo y el amor por el país son sentimientos que deberían de acompañar a los costarricenses durante todo el año.

Desfile de faroles.

Desfile de faroles.

Participar en las diversas manifestaciones patrias es un deber y una obligación de todos los habitantes del país, que deben con su presencia engrandecer las celebraciones.

El tradicional desfile de faroles llevado a cabo cada 14 de septiembre recuerda el histórico momento sucedido en 1821, cuando llegó la importante noticia de la independencia.

Se menciona que fue María Dolores Bedoya quien valientemente recorrió las calles de Guatemala la noche del 14 de septiembre de 1821 con un farol en mano, invitando a las personas a que se congregaran en la plaza frente al cabildo, donde estaban reunidas las diputaciones provinciales de Guatemala, entre ellas Chiapas, Honduras y El Salvador.

Su objetivo era presionar a los políticos para que se firmara el Acta de Independencia. De esta forma se siguió la tradición de adornar las casas con los colores patrios y hacer un desfile de faroles el día 14 a las seis de la tarde para recordar el acto heroico de Dolores Bedoya.

Los símbolos patrios, por su parte, son elementos que representan a los países y su población. En Costa Rica, existen varios de estos símbolos que con su origen y existencia dan una pincelada de la cultura nacional.

La Bandera Nacional debe su concepción y diseño a Pacífica Fernández Oreamuno, esposa del entonces Jefe de Estado José María Castro Madriz. Sus colores azul, blanco y rojo, encarnan respectivamente el cielo, la paz y la sangre de los hijos de la patria.

Carreta Típica, Símbolo Nacional.

Carreta Típica, Símbolo Nacional.

“… vivan siempre el trabajo y la paz” canta el Himno Nacional, cuya música compuesta por Manuel María Gutiérrez permitió que se recibiera a delegados de Gran Bretaña y Estados Unidos que por aquellos años visitaban el país.

La Carreta Típica, ejemplo de trabajo, fue decretada símbolo nacional en 1988. Sumado a esto, fue declarada Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la Unesco el 24 de noviembre de 2005.

Figuran también como símbolos nacionales de nuestra identidad: el Escudo, la Antorcha, el Árbol de Guanacaste, la Guaria Morada, el Yigüirro, el Venado Cola-Blanca, Los Crestones y el Manatí del Caribe.

Participar de los desfiles alusivos y motivar a los más pequeños a hacerlo, respetar los símbolos patrios, así como decorar los hogares y centro de trabajo de blanco azul y rojo, son de las mayores muestras de amor que como costarricenses podemos tener hacia nuestra patria.

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