La falsa propaganda

Propaganda, qué palabra tan moderna y tan mal usada por la gente en general. En primer lugar, deberemos diferenciar el significado entre propaganda y publicidad. Al menos su diferencia más importante. La publicidad es comercial, intenta vender y su fin es el lucro, es la difusión de determinados productos para su venta y consecuentes beneficios. La propaganda, por el contrario, no tiene un fin lucrativo, es meramente ideológico, intenta propagar (propaga-nda, descompuesta en monemas) unas ideas, una forma de vida…SIN ÁNIMO DE LUCRO.

Muchos piensan que ambas palabras son sinónimas, otros conscientes de la confusión de las personas utilizan la publicidad, disfrazándose de propaganda. Y eso no está bien. Si nos dejamos engañar lo tenemos merecidos, por ignorantes, por eso desde estas líneas pretendo desenmascarar los fines lucrativos de algunos que solo intentan llenarse los bolsillos a costa de la gente ignorante que se deja impresionar por las mentiras y las falsedades de personas sin escrúpulos que utilizan nuestra ideología como cebo para atesorar ventas que a nadie benefician salvo a ellos mismos.

Lo peor de todo, es que no podemos hablar de un grupo, o de dos, sino de varios, incluso de personas con nombre y apellidos que por vender son capaces de cualquier cosa. La propaganda de guerra, es la de la mentira, la que se usa contra el enemigo, no contra el propio ejército, a costa de mentir sobre el otro, dando una falsa imagen de lo que realmente es.

Dicen que el diablo tienta con la escritura en la mano, descontextualizando las palabras escritas en el momento en que uno es más débil, cuando se encuentra en el desierto, aprovechando cualquier momento de flaqueza, de desánimo, engañando, y… ¿quiénes son los maestros del engaño? La respuesta es obvia. Si te venden ideología, es decir, si junto a las ideas políticas, solo vemos $$$$, y un afán desmedido en la venta, incluso sin reparos a la hora de fijar los precios, sin reparos en hacer ostentación de poder, tan falso como el oro del moro…, no dudés en los fines que se persiguen. La imagen que se da es de poder absoluto, pero… ¿dónde está?, ¿dónde está ese poder? ¿Dónde está ese beneficio invertido en la ideología? ¿Dónde están esos que hacen propaganda de guerra?

La propaganda es solo un medio para alcanzar un fin, y lo que debemos saber hacer es analizar en la propaganda que se nos envía cuál es su fin inmediato. Antes hay que reflexionar. El enemigo nos ha dado las armas, es cierto, pero usémoslas contra él, no contra nosotros. Esa propaganda está en la red, está en la calle, ¿creen que así vamos a dar imagen de fuertes? ¿De sabios? ¿De guerreros fieles? ¿Jugando sucio? O más bien ¿es una trampa que nos mete en el saco de la violencia y la corrupción? Estamos en guerra, nadie lo duda, pero las estrategias propagandísticas evolucionan, y el enemigo lo sabe y no tiene reparos en disfrazarse para sembrar la confusión entre nosotros, y crear una imagen falsa a la sociedad.

La inteligencia, también es necesaria, y el enemigo la odia, el enemigo siempre tiende a subestimar al contrario para hacerle creer más débil. Crearle inseguridad, para falsamente dársela él. El enemigo está dentro, sí, pero hay que descubrirlo. No te dejés engañar por falsas ostentaciones, ni por encendidos ánimos batalladores sin base alguna, eso es fácil. La honradez a veces es más aburrida y reporta menos beneficios y más trabajo “inútil” y arriesgado. Los héroes no hacen mercadeo, los héroes no se venden, los héroes lo son, sin más, sólo hacen lo que deben en el momento preciso, ellos solos, y juntos son un ejército, incluso sin dinero. Los culpables son aquellos que perjudican el sentimiento con la defensa de intereses puramente materiales, provocando conflictos innecesarios. El veneno corrupto termina de filtrarse por todas las rendijas.

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