AntiDarwin.

En lo que concierne a la famosa “lucha por la vida”, me parece que por el momento afirma más de lo que prueba. Sucede pero como excepción; el aspecto general de la vida no es la situación precaria, la situación de hambre, sino, la riqueza, la exuberancia, incluso el despilfarro absurdo; siempre que se lucha, se lucha por el poder… No se debe confundir a Malthus con la naturaleza. Pero suponiendo que exista esta lucha, el desenlace de la misma se da a la inversa de lo que la escuela de Darwin desea, de lo que quizá se podría desear junto con ella: a saber, en perjuicio de los fuertes, de los privilegiados, de las excepciones felices.

Las especies se desarrollan hacia la perfección: los débiles devienen constantemente señores de los fuertes; esto se debe a que son la mayoría, también los más astutos… Darwin se ha olvidado del espíritu, los débiles tienen más espíritu… Hay que necesitar el espíritu para llegar a tener espíritu; se pierde cuando ya no se necesita. Quien tiene fortaleza se desprende del espíritu.

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