Moral y religión como causas imaginarias.

Todo el ámbito de la moral y la religión se encuentra incluido en este concepto de las causas imaginarias: explicación de los sentimientos generales desagradables. Estos se hallan condicionados por seres que nos son hostiles (espíritus malvados: el caso más famoso, la confusión de tomar a las histéricas por brujas). Se hallan condicionados por acciones que no pueden ser aprobadas (al sentimiento del “pecado”, de la “pecaminosidad”, se imputa un malestar fisiológico; siempre se encuentran razones para estar descontento con uno mismo). Se hallan condicionados como castigos, como pago por algo que no deberíamos haber hecho, que no deberíamos haber sido. Se hallan condicionados como consecuencias de acciones no pensadas, que salieron mal (los afectos, los sentidos puestos como causas, como culpa, estados fisiológicos de necesidad, interpretados con ayuda de otros estados de necesidad como merecidos): explicación de sentimientos generales agradables.

Se hallan condicionados por la conciencia de las buenas acciones (lo que se denomina “buena conciencia”, un estados fisiológico que a veces se parece a una feliz digestión hasta el punto de que se los confunda). Se hallan condicionados por el buen resultado de los emprendimientos (falacia ingenua: el buen resultado de un emprendimiento no le proporciona a un hipocondríaco ningún sentimiento general agradable). Se hallan condicionados por la fe, la caridad, la esperanza, las virtudes cristianas.gico; siempre se encuentran razones para estar descontento con uno mismo). Se hallan condicionados como castigos, como pago por algo que no deberíamos haber hecho, que no deberíamos haber sido. Se hallan condicionados como consecuencias de acciones no pensadas, que salieron mal (los afectos, los sentidos puestos como causas, como culpa, estados fisiológicos de necesidad, interpretados con ayuda de otros estados de necesidad como merecidos): explicación de sentimientos generales agradables.

En verdad, todas estas presuntas explicaciones son estados derivados, y por así decirlo, traducciones de sentimientos de placer y displacer a un falso dialecto: se puede tener esperanzas, porque el sentimiento fundamental fisiológico es nuevamente fuerte y rico; se confía en Dios, porque los sentimientos de plenitud y fortaleza proporcionan tranquilidad. La moral y la religión pertenecen enteramente a la psicología del error: en cada caso particular se confunden causa y efectos; o la verdad es confundida con el efecto de lo que se cree que es verdad, o un estado de la conciencia es confundido con la causalidad de esta estado.

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