Los animales.

Puede seguirse la aparición de la moral en la forma como nos comportamos con los animales. Cuando no intervienen la utilidad y el daño observamos un sentimiento de total irresponsabilidad; matamos o herimos, por ejemplo, a los insectos, o los dejamos vivir sin pensar por lo general en ellos. Tenemos unas manos tan rudas, que nuestras caricias a las flores o a los animalitos, son casi siempre mortíferas para ellos, lo que no impide de ningún modo que esto nos produzca placer.

Hoy es la fiesta de los animalitos, el día más sofocante del año: miren cómo todos hormiguean y se arrastran a nuestro alrededor, y nosotros, sin pretenderlo, pero sin evitarlo, aplastamos aquí a un gusanito y allá a un pequeño insecto volador. En cuanto a los animales nos resultan nocivos, aspiramos a destruirlos por cualquier medio. Y estos mediosson con frecuencia muy crueles, sin que sea esta nuestra intención: es la crueldad de la irreflexión.

Si, por el contrario, nos resultan útiles, los explotamos, hasta que una razón más sutil nos enseña que podemos beneficiarnos de ciertos animales manteniéndolos y cuidándolos, es decir, domesticándolos. Sólo entonces nace ahí una responsabilidad. Se evitan los tratamientos bárbaros a los animales: hay quien se irrita cuando ve que alguien trata mal a un perro, en plena conformidad con la moral de la comunidad primitiva, que ve en peligro a toda la comunidad en cuanto un individuo comete una falta.

Quien observa un delito en la comunidad teme que lo sobrevenga a él indirectamente un daño, y cuando vemos maltratar a los animales, tememos por la calidad de la carne, por el cultivo de la tierra, por los medios de comunicación.

Además, quien se cruel con los animales suscita la sospecha de que también lo será con los individuos débiles, con los sujetos ‘inferiores’ e incapaces de vengarse, y se lo considerará innoble y despreciable. De este modo surge un principio de juicio y de sentido morales: la superstición desempeña luego un importante papel.

Ciertos animales con sus miradas, sus sonidos y actitudes, despiertan simpatía en el hombre y hacen que éste se identifique con ellos, y determinadas religiones enseñan a veces que los animales contienen almas de hombres y de dioses (India), por lo que recomiendan ciertas precauciones e incluso un respetuoso temor en las relaciones con los animales.

Aunque desaparezcan estas supersticiones, los sentimientos que suscitan siguen produciendo sus efectos, maduran y fructifican. Día del animal.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.