Tolerancia.

Melo: ¡Apúrese, que estamos en vivo! ¡Se le está cayendo el kotex, Mamá Mela, siéntese! Ave María Purísima.
Mela: Sin pecado concebido.
Melo: Bienvenidos a su ya gustada Charla Eclesiástica con…
Mela: Mamá Mela.
Melo: Y Norberto Rivera Melo. Hoy nos encontramos sumamente indignados por los spots publicitarios del Ministerio de Salud, donde nos quieren hacer creer que la homosexualidad es una condición normal.
Mela: ¡De veras que no tienen vergüenza! ¡Digan NO a la tolerancia! Porque las familias católicas buenas no podemos permitir que los medios de comunicación sean un vehículo para enfermar a la sociedad.
Melo: Bendito sea Dios yo tengo poder e influencia con la asociación A Favor de lo Mejor, y me voy a tener que ver en la muy penosa necesidad de utilizar métodos poco ortodoxos para controlar a esos depravados sexuales.
Mela: Oiga, padre, ¿va a mandarlos a madrear a como hizo con esos activistas gays de la zona rosa? Recuerde que le salió carísimo pagarle a la policía…
Melo: Je, je, je, no, Mamá Mela preciosa, a lo que yo me refiero es que voy a tener que rezar veinte rosarios más diariamente, para pedir por el alma de esos depravados y para acabar con ese tipo de tolerancia, es más, voy a comenzar, ¡primer misterio doloroso..!
Mela:  Ay, no, padre, ¿entonces eso de la tolerancia solamente se aplica a la gente pobre?
Melo: ¿A qué se refiere, Mamá Mela?
Mela: Porque a los que sí tenemos que tolerar son a los homosexuales que se dedican al periodismo, a la televisión, a la política y sin hablar del clero… que aunque son unos pervertidos sexuales, son muy poderosos ¡y los necesitamos! Mire, por ejemplo, ahí en su comunidad, el otro día que entré a la Sacristía, me encontré a varios padrecitos haciendo la postura del candelero italiano… ¡agh! ¡hasta salí toda pero ostiosa! ¡Uh!
Melo: ¡Ay, vieja puerca! ¡Vieja necia! A ver, le voy a explicar algo, Mamá Mela preciosa, la gente rica y poderosa no padece esa enfermedad que se llama homosexualidad no, no, no, miren, voy a explicar mejor para todos ustedes analfabetas sexuales, miren, la homosexualidad únicamente la padecen ciertos elementos pobres y muy liosos ¡queriendo contagiar a la gente bien y sana del mundo! ¡Sí, sí! ¡Porque los homosexuales son contra natura! ¡Y esos spots publicitarios están promoviendo la homosexualidad! ¡Digan NO a la tolerancia!
Mela: Oiga, padre, ¿y usted sabe cómo se cura esa enfermedad? Porque no me lo va a creer, pero en mi familia hay varios que padecen esa enfermedad y me gustaría curarlos…
Melo:  Por supuesto que se cura. I have good news! I have good news! Miren, se puede curar mediante el sagrado matrimonio y de la confesión porque Dios nuestro Señor que es misericordioso lo perdona todo, por cierto, las indulgencias son muy importantes para el perdón, ¡compren indulgencias que ya las vendemos por internet!
Mela: (llorando) ¡Ay, padre, padre….!
Melo: ¿Qué le pasa? ¿Mamá Mela, qué le pasa?
Mela: Yo de joven, me tiraba a mi prima Consuelo, ¡es que nos gustaba tallar pelucas! Perdóneme, padre, ¡me arrepiento! Pero se sentía… ¡bien rico! (entre risas). Vea, padre, usted que maneja a las sexoservidoras, consígame unas monjitas, mire, yo le presento a mi sobrino que usted no le hace mal ojo, eh…
Melo: ¡Ah, vieja puerca! ¡Ahora sí la voy a mandar a madrear! ¡Monjas! ¡Y esta fue la Charla Eclesiástica, adios!

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