Los diez días que nunca existieron.

Seguro que antes de responder que fue el 5 de octubre estará sospechando que la pregunta tiene truco y está en lo cierto. Ese truco lo conocería muy bien Santa Teresa de Avila si no fuera porque murió justo ese día. La anécdota viene con su entierro que fue al día siguiente, 15 de octubre. La pobre perdió diez días de paraíso.

Todo esto se debe a la reforma Gregoríana del calendario que se llevó a cabo en 1582. Resulta que el calendario juliano de 365 días y un año bisiesto cada cuatro, se atrasaba unos 11 minutos al año. 11 minutos pueden parecer poco cuando uno está jugando a la play (o a otras cositas) pero sumados a lo largo de los siglos dieron como resultado que el equinoccio de primavera de 1582 sucedió el 11 de marzo. A la Iglesia no le gustó mucho esta volubilidad del equinoccio de primavera, máxime cuando lo había utilizado como referencia para fijar la fecha de la pascua y con ella el resto de fechas móviles del calendario litúrgico. Es por esto que el Papa Gregorio XIII encargó a sus astrónomos una reforma que diera un calendario más preciso antes de que la pascua le coincidiera con la Navidad. La solución pasaba por recuperar el tiempo perdido y fue necesario “comerse” esos diez días de la Historia para adaptar el año civil al astronómico.

No era la primera vez que pasaba esto. Cuando Julio Cesar instauró el calendario que lleva su nombre en el año 46 a.C. el desfase era tan grande que fue necesario alargar este año hasta los 445 días con lo que los contemporáneos lo bautizaron como año de la confusión.

Actualmente el calendario gregoriano rige en casi todo el mundo (exceptuando por ejemplo los paises islámicos) aunque su adopción fue muy gradual, sobre todo en los países del este que, siendo ortodoxos, eran algo refractarios a aceptar un calendario impuesto desde Roma. Si a alguien le interesa qué modificación se introdujo para evitar el desfase del calendario juliano debe saber que en el gregoriano los años múltiplos de 100 no son bisiestos salvo que sean también múltiplos de 400. Sencillo ¿no?

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