Costa Rica, la superpotencia.

El ser humano, además de constituirse en cuerpo y alma, se debe a la tierra, y junto con la fauna se forma una relación de vida indispensable. Costa Rica goza de este palpable privilegio, que no tiene valor. Costa Rica es una superpotencia, en diversidad biológica.

En tan sólo 51100 km2 existen más de 600.000 especies de flora y fauna. Es uno de los países que encabezan los esfuerzos para proteger los bosques que quedan.

Actualmente existe un proyecto interesante en manos de arquitectos tropicales para la capital, pero el gran obstáculo no radica en la eterna excusa de los recursos económicos, ya que muchas empresas costarricenses han tomado acción en materia de responsabilidad ambiental; el problema está en la falta de consenso por parte de quienes toman las decisiones nacionales, nadie logra un acuerdo por la democracia esta….

Pero si nos dirigiéramos a la acción social, para tomar nosotros mismos las medidas, deberíamos empezar por considerar primero el cultivar la conciencia ecológica como un valor y cimentar un todo integral. La herencia que hemos recibido y la que entregaremos no será la misma, a menos que nuestra voluntad aumente o nazca, de hecho.

Pero el sistema nos conduce a una vida material e inconsciente, esto se denota con el amplio conocimiento que todos tenemos sobre las malas condiciones de los zoológicos, del abandono, descuido y desaprovechamiento de zonas verdes, y esta misma tendencia a evadir la realidad hace que olvidemos, por ejemplo, la importancia de los bosques, que nos brindan salud, medicinas, alimentos, paz y belleza y que son el principal albergue para la diversidad biológica del planeta.

Además de evadir los problemas que existen, nos encargamos de producir más. Tal es el caso, por ejemplo, de la romería celebrada a inicios de Agosto, cuando miles de ciudadanos en supuestos actos de fe caminaron hasta Cartago. Mas lo que reflejaron fueron actos egoístas al ir pensando en milagros para sí mismos mientras dejaban atrás su recuerdo aterrador, un abismo grotesco de basura, su propia basura.

Tan fácil hubiera sido que cada uno llevara sus desechos hasta el basurero más próximo. Pero no. En cambio, esta vez sí que lograron ponerse de acuerdo y degradar la cultura del costarricense.

¿Será que estamos esperando alguna desgracia para reaccionar? Me opongo a someterme a la idea de que esta parálisis social forme parte del costarricense. No quiero ver a Costa Rica en la misma situación que África, donde gran parte de sus habitantes mueren por el hecho de que sus bosques ahora sólo son un recuerdo, y tampoco quiero pensar en una Costa Rica sintética, con ciudadanos “comiendo plástico” y prácticamente robotizados.

Realmente es preocupante, se manejan datos que afirman la desaparición de la mitad de los bosques tropicales del mundo durante el siglo XX. La deforestación es otra de las realidades muy comentadas, pero debemos confrontarla ya.

Si ponemos atención, las soluciones son sencillas y al alcance de todos, pero nos hacen pensar que son difíciles e inalcanzables para hacer parecer que la labor de los dirigentes es ardua y su salario pueda corresponder al trabajo que llevan a cabo, cuando realmente su único esfuerzo pareciera ser el de consolidar todo un sistema burocrático irrompible y llevarnos al eterno padecimiento.

Entre las tantas acciones que se pueden llevar a cabo está la de unirse a alguna asociación u organizar nosotros mismos una para discutir el tema y participar en iniciativas que promuevan la conservación de los bosques; también reducir el desperdicio de papel y cartón; disminuir el uso de productos de madera o procurar comprar madera reutilizada, que es más económica y da agradables resultados; vigilar las zonas verdes de nuestros barrios, así como plantar árboles y aprender lo básico para conservarlos; o tan simple como clasificar la basura en nuestras casas.

Costa Rica es un santuario de vida, somos y seremos reconocidos por este privilegio, no es conveniente que enmarquemos esta dicha en libros de historia como cuentos del pasado, sino, hacerla vivir por todo el tiempo que sea posible, porque como se dijo al principio, es invaluable y hay que defenderla y protegerla a toda costa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.